Modelado del proceso real
Diagramamos el flujo con quienes lo ejecutan día a día — no el flujo ideal del manual.
Aprobaciones, notificaciones, validaciones y reportes que se ejecutan solos — con registro auditable de cada paso del flujo.
Hay procesos en tu organización que existen pero no están escritos: una cadena de correos, llamadas y planillas que depende de que alguien recuerde el siguiente paso. Y cuando esa persona se va de vacaciones, el proceso se detiene.
Modelamos el proceso como realmente funciona, identificamos qué se puede automatizar y qué necesita decisión humana, y construimos un flujo donde nada se cae entre etapas.
Diagramamos el flujo con quienes lo ejecutan día a día — no el flujo ideal del manual.
Definimos disparadores, validaciones, ramificaciones, escalamientos y plazos.
Cada paso queda registrado: quién hizo qué, cuándo, con qué entrada y qué salida.
Medimos tiempos por etapa, detectamos cuellos de botella y ajustamos el flujo.
Motores de workflow probados o código a medida según escala y complejidad, con orquestación de tareas y eventos. Lo no negociable: trazabilidad por instancia, idempotencia y patrones de compensación.
Tecnologías que usamos
Sistemas para hospitales, ministerios y redes asistenciales: registros clínicos, vigilancia epidemiológica, gestión de programas, indicadores territoriales.
Plataformas que organizan la memoria institucional, repositorios documentales y buscadores especializados — incluyendo asistentes con IA sobre tu propio acervo.
Sistemas académicos, plataformas de aprendizaje a escala y portales para universidades. No formación corporativa: instituciones académicas con miles de estudiantes.
Para corporativos y medianas empresas que necesitan sistemas internos sólidos: automatización, integraciones con proveedores, tableros gerenciales, apps de campo.
Empezamos por el que más duele. Te decimos rápido si vale la pena automatizarlo — y cuánto te ahorraría.
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